¿Qué es la alergia al jabón?

Una reacción alérgica es una respuesta excesivamente exagerada del sistema inmunológico ante unas sustancia extraña que entre en contacto con el organismo. Generalmente, esas sustancias no suelen ser dañinas para las personas, aunque hay determinados individuos que su cuerpo las reconoce como peligrosas y las atacan.

Los jabones pueden llegar a provocar alergias dérmicas bastante severas. Pueden producir irritación o enrojecimiento en personas sensibles al contenido del jabón al que estén expuestos.

En el mercado podemos encontrar muchos tipos de jabones, con propiedades y características propias para cada necesidad:

-Jabones de glicerina: tiene un efecto mucho más duradero que los jabones comunes. Se recomienda para las pieles grasas ya que tienden a resecar la piel.

-Jabones dermatológicos: se recomiendan para pieles que tienen irritaciones, hongos o algún tipo de bacteria. Tienen agentes de limpieza sintéticos, a los que se añaden aceites vegetales que contribuyen a cerrar los poros aliviando la irritación y previniendo el acné.

-Jabones normales: Se pueden utilizar para todo tipo de piel, son sólidos y hechos con sebo grasoso y potasio.

-Jabones líquidos: su presentación es una loción o gel. No todos tienen la misma efectividad.

-Jabones aromáticos: tienen esencias florales y frutales, tienen un efecto relajante. No es recomendado para piel sensible.

-Jabones terapéuticos: son recomendados por los médicos para el control y cuidado de ciertas enfermedades; son similares a los dermatológicos.

Si se tiene alergia a un determinado alimento, perfumes o aceites hay que tener mucho cuidado de usar jabones que contengan en su envasado dichas sustancias.

Pocas veces se es alérgico al jabón neutro o al jabón hecho solamente con sosa, pero se han encontrado casos.

Síntomas

En la actualidad se consume muchos más jabones que antiguamente y es por ello que el porcentaje de personas sensibles a los jabones ha crecido. La posible sintomatología que se presenta en la alergia al jabón es:

  • Piel con picazón moderada o excesiva. Esta picazón se llama piel pruriginosa.
  • Piel enrojecida o irritada.
  • Piel roja, escamosa, con grietas o muy reseca. 
  • Sudoración de la piel.
  • Piel demasiado curtida, áspera y gruesa, difícil de humectar.
  • Ulceras en la piel

Diagnóstico

Para diagnosticar a una persona alérgica a los jabones se debe realizar una prueba que determine si existe o no reacción al alérgeno o alérgenos del mismo, ésta se conoce como prueba del parche.

  • Prueba Patch test o prueba del parche

Este tipo de prueba consiste en pegar unos parches que contienen sustancia del alérgeno en pequeñas cantidad, en la piel del paciente y esperar en varios días su reacción. Suele ser de 48 y 96 horas.

Pasado ese tiempo se retiran los parches y se observa con detenimiento las posibles reacciones en la piel de la persona.

Tratamientos

No poder entrar en contacto con jabones o detergentes es un tratamiento muy difícil de llevar. Ya que el simple hecho de lavar la ropa puede ocasionar una reacción alérgica en la piel.

Pero se pueden cambiar los jabones de producción industrial por jabones o detergentes completamente naturales. Estos no contienen productos aditivos, que suelen ser los mayores alérgenos del jabón o sustancias químicas.

Se suelen elaborar a partir de aceites o grasas de origen animal o vegetal (con glicerina o cera de abeja) y para otorgarles diferentes propiedades se les añade ingredientes naturales como flores, plantas (aloe vera), aceite rosa mosqueta, baba de caracol, etc….

Aparte de ser mucho más sanos, no son dañinos para el medio ambiente y nos aportarán beneficios para realzar la belleza y el cutis.

Consejos

Algunos consejos para remediar los síntomas alérgicos causados por el jabón.

  • Humedecer diariamente la piel con sustancias oleosas y/o extractos de avena.
  • Evitar baños prolongados. Es preferible la ducha o el baño corto, con agua no muy caliente, más bien templada.
  • Evitar el uso de jabones que desengrasen la piel, usando en su lugar aceites limpiadores libres de jabón.
  • Secarse después del baño con una toalla limpia (lavada con jabones neutros) y suave, evitando la fricción.
  • Aplicar una crema hidratante o emoliente después del secado, para garantizar a la piel una buena hidratación.
  • Usar ropa holgada de algodón, evitando la lana y fibras sintéticas.
  • Es aconsejable lavar la ropa con jabones no irritantes.
  • Evitar cambios bruscos de temperatura y humedad. Los climas húmedos y templados, la exposición gradual al sol y al agua de mar son beneficiosos para la mayoría de los pacientes.
  • El sudor produce picor y agrava la enfermedad.
  • Evitar el rascado o cualquier fricción sobre la piel. El rascado intenso puede provocar lesiones que pueden sobreinfectarse, agravando el problema.

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