Alergias a vacunas

Las vacunas son unas pequeñas inyecciones que los médicos nos inyectan con una pequeña muestra de varios virus. Estas vacunas son necesarias ya que, en pequeñas dosis, ayudan a nuestro organismo a crear las defensas necesarias sin que se desarrolle la enfermedad. Estas vacunas suelen ser nocivas para nosotros, ya que las cantidades de virus inyectadas con muy mínimas.

Sin embargo, si es posible que nuestro cuerpo desarrolle una reacción alérgica cuando nuestro sistema inmunológico crea las defensas para proteger a nuestro cuerpo de este virus. Nuestro sistema inmunológico es el que se encargará de que nuestro cuerpo tenga los anticuerpos necesarios para poder protegernos frente a enfermedades mortales y, estos anticuerpos, irán creciendo al largo de  nuestra vida, ya sea por las enfermedades que pasamos o bien por las vacunas que nos inyectan durante nuestra vida.

Las vacunas empiezan a ser administradas sistemáticamente a las personas desde que tenemos 2 meses de nacer hasta los 14 años. A esta edad, el calendario de las vacunas se nos queda reducido a una vacuna cada 10 años contra el tétanos.

Las reacciones a cada una de las vacunas que nos ponen pueden ser muy diversas y que aparezcan o no irán en función del niño a quien se le aplique. Mientras veremos niños que ni siquiera se darán cuenta de que les han inyectado esta vacuna, otros presentarán algunos síntomas de reacción alérgica, siendo estos distintos también en cada caso.
Sin embargo, es importante remarcar que de todos los muchos síntomas que se pueden dar cuando se nos inyecta una vacuna, normalmente si aparece alguno será de los leves, siendo muy pocos los casos en los que estos síntomas serán moderados incluso graves.

Síntomas

Los síntomas leves son los más generales y normalmente suelen desaparecer por sí solos unas horas o bien días después de que nos hayan inyectado la vacuna. En algunos casos, es posible que las molestias que estos síntomas comportan, como son la hinchazón en la zonas de la punción o bien el escozor que la vacuna nos proporcionará, se traten con otros medicamentos, como por ejemplo, los corticoides, los cuales son usados por los médicos para rebajar la hinchazón o bien los antihistamínicos, los cuales son usados para aliviar el escozor que las erupciones cutáneas pueden provocar en nuestra piel.

Los síntomas leves que pueden aparecer como reacción alérgica a una vacuna son los siguientes:


• Fiebre
• Erupciones cutáneas
• Inflamación de la piel en ciertas partes del cuerpo
• Escozor


• Urticaria
• Ronchas
• Ampollas
• Sarpullido

pero como estas sólo se ponen (la mayoría) una vez en la vida, el niño no tendrá que preocuparse de nada. En los casos en los que la vacunación requiere más de una administración, el médico aconsejará qué será mejor hacer en cada caso concreto, pudiendo continuar con la vacunación, ya que los síntomas no son graves o bien pararla y esperar a que el niño tenga una edad más avanzada. Como hemos dicho, en estos casos son los criterios médicos los que indicarán la continuación de la aplicación de la vacuna.  Por ello, será importante que la persona afectada visite a su médico de cabecera para informarle de estos síntomas y para que este pueda revisar su expediente y contrastar los síntomas de la vacuna con el beneficio que esta aportará al niño y decidirá en qué caso lo mejor para el niño.

Las vacunas también pueden producir síntomas moderados como reacción alérgica al virus que introducimos en nuestro cuerpo. Estos síntomas son ya raros y casi nunca nos afectarán, pero es importante saber que existen y cuales son, para poder actuar en consecuencia en el caso de que estos se presentaran. Estos síntomas de por sí no harán peligrar la vida de la persona o del niño que haya sido pinchada con la vacuna, pero deben ser tratados de inmediato para evitar que vayan a más. En estos casos, será necesario que la persona que los está sufriendo sea visitada por médicos en un hospital. De esta manera, estos podrán evaluar los síntomas y tratarlos en consecuencia para minimizarlos. Es importante que si vamos a urgencias, llevemos con nosotros el calendario de vacunación que tenemos, dónde la última vacuna debe estar anotada para que los médicos de urgencias sepan exactamente a qué tenemos la reacción alérgica. Entre estos síntomas moderados de las vacunas  encontramos los siguientes:


• Tos
• Sibilancias
• Cambios en la voz

• Goteo nasal
• Dificultad para respirar
• Fiebre

Estos síntomas no son los más graves que se pueden sufrir pero es necesario que las personas que los padezcan, se dirijan de inmediato al centro de urgencias más próximo y que sean visitados por los médicos para saber cómo deben actuar ante una nueva dosis de la vacuna y por si es necesario iniciar un tratamiento desde casa para rebajar estos síntomas. Sin un tratamiento adecuado, estos síntomas pueden llegar a derivar en síntomas graves.

Los síntomas graves propiamente dichos son aquellos que a causa de la reacción alérgica de nuestro cuerpo a la vacuna y los cuales pueden poner nuestra vida en peligro si no son tratados adecuadamente y con la mayor brevedad posible. Estos síntomas son realmente peligrosos, pero también es cierto que no suelen presentarse más que en casos muy concretos. Dentro de estos síntomas debemos incluir los siguientes:


• Fiebre continuada
• Sibilancias
• Problemas para respirar graves
• Hinchazón de garganta

• Anafilaxia
• Perdida de conocimiento
• Coma

La anafilaxia es el síntoma que más pone en peligro la vida de una persona o bien del niño que haya sido puesto la vacuna. Este síntoma puede llevar a la muerte de la persona y más fácilmente a la del niño, sobretodo cuando estamos hablando de bebés o niños de muy corta edad. Estos casos son muy especiales y, a la vez, muy puntuales, pero deben ser tratados con los medicamentos de choque necesarios. Para ello, deberemos seguir las instrucciones que les detallamos debajo para que los equipos médicos puedan inyectar los medicamentos de choque necesario y rápidamente a la persona afectada.
Estos síntomas requieren de una asistencia médica de inmediato y siempre es mejor que antes de ir a urgencias, valoremos cómo está el paciente y llamemos a urgencias explicándoles los síntomas que esta persona está sufriendo y la vacuna  a la que ha sido sometido. Será importante poder darles las especificaciones y los detalles que nos piden, por lo que será mejor que tengamos a mano el carnet sanitario del niño junto con los medicamentos que se está tomando, si es que toma alguno.  El personal de urgencias que nos atiende valorará la gravedad de los síntomas del paciente e indicará a la persona si se puede llevar directamente al hospital o bien si es mejor que lo tenga en casa y un equipo médico de urgencias se desplaza hasta ella.
En el último caso, mientras las personas esperan al equipo de emergencias, será importante que la persona que cuida al paciente lo tranquilice tanto como le sea posible, ya que el sistema de la persona reaccionará de forma nerviosa ante esta sensación, causando aún más dificultad para respirar. Además, el paciente debe estar tumbado boca arriba y con las piernas levantadas para que su organismo esté mejor y no sufra otros síntomas peores. En función de la edad del niño, poder hacer esto será más o menos fácil pero siempre debemos pensar en el bien de él e intentar, sin ponerlo nervioso que haga lo que le decimos hasta que llegue el personal médico.

Diagnóstico

Una vez el equipo de emergencia haya llegado, ellos le observarán y le suministrarán los medicamentos de choque necesarios para parar cualquiera de los síntomas descritos si es posible; sobre todo, en el caso del choque anafiláctico. Sin embargo, si la persona ha entrado en coma, deberá ser trasladada de inmediato al hospital. El equipo médico, en cualquiera de los casos, trabajará para estabilizar a la persona y, cuando lo hayan conseguido, la llevarán al hospital más próximo para que pueda continuar siendo tratada por el personal sanitario especializado, sobretodo si es en el caso de un niño, el cual puede ser llevado a un hospital de niños para que sean médicos especializados en ellos quienes lleven a cabo su tratamiento y su valoración.

Después de haber pasado por una reacción alérgica a una vacuna, no significa que la persona tendrá alergia a ella toda la vida o incluso a otras vacunas, por lo que deberemos notificar al médico o pediatra que lleve al niño y este, según criterio médico e historial del niño, decidirá como se debe seguir actuando en el caso de que le queden más vacunas de las mismas para ponerle.

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