Alergias. Medicamentos. Insulina

La insulina es una hormona, la cual se produce en el páncreas y es necesaria para que se pueda cumplir el metabolismo en nuestro cuerpo. En el proceso del metabolismo, los alimentos que ingerimos son transformados en la energía que nuestro cuerpo necesita y, por tanto, es uno de los procesos más vitales de nuestro cuerpo.  Sin la insulina, la glucosa no puede ser transformada en energía para nuestro cuerpo y esto hace que se la glucosa se concentre en nuestro flujo sanguíneo. Cuando nuestro cuerpo ha estado almacenando la glucosa durante vario tiempo, esta  alcanza niveles elevados y es cuando entonces se filtra por la orina.

Las personas que son incapaces de generar por sí solos la insulina necesaria, son diagnosticadas con diabetes y deberán estar medicados con insulina artificial para que regule la cantidad de azúcar en su sangre. Los pacientes con Diabetes tipo 1 (Insulino-dependientes), son aquellas personas que no producirán la insulina que sus cuerpos necesitan y que deberán inyectarse todos los días la insulina. La vía de administración de insulina será mediante inyecciones, ya que si se ingiere en forma de pastillas, estas se deshacen en los jugos gástricos antes de que esta haya hecho el efecto necesario. Sin embargo, la insulina que se inyecta debajo de la piel es absorbida lentamente por el flujo sanguíneo, por lo que su actuación será más rápida y más efectiva. El tipo de insulina a tomar será decidida por el médico en función de la diabetes que la persona padezca así como otras características individuales de esta.

Síntomas de la alergia a la insulina

Por otro lado, es importante mencionar que hay personas que no aceptan bien la insulina artificial que sus cuerpos necesitan. Estas personas son alérgicas a la proteína que contiene la insulina, que es de cerdo y de vaca. Los síntomas de reacciones alérgicas debido a la insulina, pueden ser desde leves a graves, siendo estos últimos importantes y pudiendo poner la vida de la persona en peligro.

Los síntomas leves de una reacción alérgica a la insulina son básicamente irritación y picazón en el sitio de inyección, cuando una persona comienza a utilizar insulina. Será suficiente con que estas personas dejen de inyectarse este tipo de insulina y acudan a su médico para que este les cambie el tipo de insulina y les ofrezca un medicamento para hacer que los síntomas desaparezcan más rápido. Estos síntomas pueden tardar de 2 a 3 semanas a desaparecer.

Por otro lado, los síntomas moderados y graves incluyen perdida del conocimiento, alteraciones gástricas, mareos, shock, dificultad para respirar, choque anafiláctico. En el caso de que alguna persona presente estos síntomas después de haberse inyectado la insulina, será necesario que acuda inmediatamente a urgencias, ya que su vida podría estar en peligro. Los médicos de urgencias atenderán de la manera correcta a esta persona, con las observaciones y valoraciones necesarias, así como dándole la medicación necesaria para estabilizarla y sacarla de cualquier tipo de peligro para su vida. Para garantizar que los médicos puedan saber exactamente qué nos ha pasado o como hemos llegado a ello, será importante que les demos toda la información necesaria para que tengan una visión general de nuestra salud. El hecho de poder traer el prospecto del medicamento que nos ha causado la alergia es una buena ayuda para que le diagnóstico y el tratamiento sean más fiables y adecuados.

En este caso, puede ser que los médicos de urgencias que atiendan al paciente consideren que puede irse a casa y continuar con el tratamiento desde ella o bien pueden dejar al paciente ingresado unos días para poder controlar la evolución que este haga. Estos síntomas pueden tardar más tiempo en desaparecer y debemos ser constantes con los tratamientos que nos hayan indicado si es el caso.

En cualquier momento en el que no nos sintamos bien o creamos que los medicamentos no nos están haciendo los efectos que debería o si los síntomas no acaban de desaparecer, deberemos acudir de nuevo a los médicos que nos han tratado en el hospital o bien a nuestro médico de cabecera, el cual nos puede cambiar la medicación, la dosis de la misma o bien pedir alguna prueba complementaria para ver que todo funciona correctamente.

Diagnóstico de alergia a la insulina

Una vez tengamos todos los informes en los que se explica la alergia que tenemos a la insulina, deberemos notificarlo de inmediato a nuestro médico de cabecera para que este pueda introducirlo en su historial para que siempre que nos vaya a medicar o si tenemos alguna complicación con medicamentos u otras intervenciones médicas, sepan de lo que padecemos. Al mismo momento, el médico nos recetará un nuevo medicamento para la diabetes que nos permitirá no tener que seguir usando el mismo que nos produjo la reacción alérgica. Desde este momento, siempre que vayamos al médico, tanto al de cabecera como a cualquier especialista, deberemos comunicarles y recordarles nuestra alergia, para evitarse tratados con el mismo medicamento.

Tratamiento

Dentro de todas las reacciones alérgicas que una persona puede desarrollar a un medicamento para la insulina, debemos comentar que cada día, las nuevas medicaciones para la diabetes son más naturales y tienden a provocar menos reacciones alérgicas, por lo que muchas veces, simplemente con cambiar el medicamento tendremos el problema resuelto.

En otros casos y en función del médico que nos trate y de nuestras características personales se intentará hacer una desensibilización a la insulina. Este proceso se inicia con unas mínimas dosis de insulina en las inyecciones al paciente, de manera que esta no sea suficiente para producir una reacción alérgica pero si lo suficiente como para intentar que el cuerpo se vaya adaptando a ella de forma gradual. Las dosis iniciales serán tan mínimas que el cuerpo ni reaccionará ante ellas, pero a medida que pasarán las semanas, esta dosis se irá incrementando poco a poco, de una forma muy lenta para evitar cualquier otro tipo de reacción alérgica en el paciente. Si el proceso funciona bien, el cuerpo se irá adaptando a esta cantidad y tipo de insulina hasta que no tendrá necesidad de crear defensas contra ella, ya que la asumirá como una sustancia natural en nuestro cuerpo. Cuando esto suceda, en vez ya de inyectar toda la cantidad de insulina necesaria, los médicos continuarán con las dosis y las irán subiendo poco a poco de manera que llegaremos a  poder inyectarnos la cantidad necesaria de insulina sin que esta haga ninguna reacción en nuestro organismo y sea segura para nosotros.

En el caso en que este proceso no salga bien y la persona vuelva a tener una reacción alérgica, obviamente menor ya que la cantidad inyectada será también menor, el médico nos suspenderá este tratamiento con este medicamento determinado y nos lo cambiará por otro con las mismas funciones. Cuando esto sucede, aunque sea un medicamento con insulina igual que el otro, no significa que las reacciones alérgicas se vayan a repetir, puesto que sólo el 20% de todas las personas alérgicas a un medicamento de insulina lo son con los otros. Probablemente, el nuevo medicamento que nos ofrecerán será aceptado correctamente por nuestro organismo sin tener que dar ningún problema, por lo que podremos estar tranquilos e inyectarnos la dosis indicada por el médico sin ningún temor. Es cierto, pero que las personas que han padecido reacciones alérgicas a los medicamentos deben observar cualquier anomalía en su cuerpo por la toma de cualquier otro medicamento y no simplemente de insulina. De hecho, todas las personas deberían estar atentos a cualquier mínimo síntoma que pueda aparecer en la toma de un medicamento cualquiera de manera que puedan parar el tratamiento ante de llegar a síntomas más graves.

El hecho de tener alergia a un medicamento, en este caso de insulina, no significa que la persona deba tener más alergias a otros medicamentos, ya que una situación no se puede asociar con la otra. Sin embargo, en el caso de que hayamos tenido otras reacciones alérgicas y no nos sintamos seguros, siempre podremos someternos a una prueba de la alergia para intentar encontrar algún otro tipo de alergia. En este caso, deberemos comentarlo con nuestro médico de cabecera para que este pueda valorarlo y pedir, si es necesario, una prueba de la alergia con un alergólogo.  Este médico especialista nos pinchará varias veces en el brazo, cada punción con una muestra de medicamento o producto distinto, para ver qué nos produce reacciones. Después de media hora, más o menos, podremos ver unas pequeñas manchas en algunas, todas o ninguna de las punciones, las cuales serán indicativas de todas las alergias que tenemos. Una vez tengamos estos resultados, será el propio alergólogo el que nos ofrecerá tratamiento para ellas. En muchas ocasiones se detectará, si las hay, alergias a productos o al polvo o a los ácaros, pero no son muchas las pruebas que en media hora revelan una alergia a un medicamento. Además, como ya hemos mencionad existen muchos medicamentos para la diabetes que nos pueden recetar sin necesidad que estos también nos produzcan reacciones.

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