Alergias en los bebés

Durante mucho tiempo, los médicos y la medicina, en genera, vienen estudiando todo lo que pueda afectar a los bebés por parte de la madre o del mundo externo, ya sea mientras están en el vientre materno o bien cuando salen de este. Dentro de todo lo que un bebé puede llegar a sufrir, encontramos varias enfermedades que la madre puede pasar mientras está embarazada, sustancias y productos externos que la madre consume o respira y le afectan o bien los medicamentos. A todas las enfermedades que pueden pasar el bebé, que son  la mayoría de ellas, debemos añadirle las alergias, consideradas enfermedades por unos y no por otros.

Las alergias se adquieren, normalmente, con el contacto con la sustancia o producto que la provoca. Por ello, los bebes que aún están en el vientre de la madre no cogen las alergias que tiene la madre, pero si esta se hubiera de medicar estando embarazada, estos medicamentos sí que pasarían al feto, trayéndole las consecuencias de los medicamentos. Es posible, sin embargo, que aunque la madre tome medicamentos, el bebé no se afecte, ya que  la placenta puede protegerlo. La placenta es una gran protección para nuestros bebes y lo protege de muchas sustancias, sobre todo cuando la madre es joven, momento en el que la placenta está en su mejor momento. Sin embargo, la placenta no lo proteger de todo y, por ello, es muy necesario que la madre esté muy atenta a ello cuando esté embarazada.

Una vez el bebé haya nacido, este será vulnerable a las alergias como cualquier persona, o incluso más. El bebé es un ser muy pequeño y todo lo que hay en él es pequeño en comparación con los adultos. Los bebés nacen, a penas, sin sistema inmunológico, ya que en el vientre de la madre no lo necesitan. Es a medida que se van haciendo mayores, que este se desarrolla y sus defensas aumentan. Es por ello, que cuando tenemos un recién nacido, tenemos que ser muy precavidos con todo lo que haga y toque. Las alergias no son una excepción. Los bebés pueden desarrollar alergias como cualquier adulto, pero su sistema inmunológico no podrá luchar contra los alérgenos de ella.

Las causas de porqué se desarrollan estas alergias en bebés no tienen explicación distinta a cómo se desarrollan en los mayores. Las alergias en los bebés indican que este ha entrado en contacto con una sustancia o producto que le produce esta alergia. Lo que sí es distinto serán los síntomas y las consecuencias de esta alergia en el bebé.

Síntomas

Los síntomas serán los propios de cada una de las alergias, ya sea a medicamentos, a insectos o productos y sustancias químicas, etc., todos ellos, más leves o más graves según la sensibilidad del bebé a esta alergia. Los síntomas más recurrentes, entre los que incluimos los leves, moderados y graves,  que podemos encontrar en cualquier tipo de alergia son:


• Nauseas
• Mareos
• Vómito
• Fiebre
• Lagrimeo
• Hinchazón labios
• Dificultad para respirar
• Coma
• Choque anafiláctico

Urticaria
• Picazón
• Erupción cutánea
• Eczema tóxica
• Pérdida del conocimiento
• Diarrea
• Hinchazón piel
• Hinchazón cuello
• Etc.

A las personas adultas, se las podrá tratar con cualquier tipo de medicamento para resolver estos síntomas, sobre todo, si estos son de los leves; mientras que en los bebés, se aplicarán también medicamentos pero será más fácil que estos síntomas se vuelvan moderados o graves. En el caso de las alergias en los adultos, es posible que ni siquiera tengamos que estar ingresados por estos síntomas, mientras que un bebé es casi seguro que se lo quedarán en urgencias en observación durante unos días.

En los casos de síntomas moderados, los adultos recibiremos un tratamiento y es posible que estemos un día o unas horas en urgencias para ser observados, mientras que un bebé deberá estar ingresado unos días, hasta ver que realmente no corre peligro. Con ello, es importante saber que las alergias en los bebés son mucho más difíciles de tratar, ya que no hay una gran cantidad de medicamentos que se puedan ofrecer a los bebés, sin que estos presenten síntomas secundarios a los medicamentos. Esto hace que el tratamiento de los síntomas sea mucho más complejo que en cualquier otra persona. Además, a los  bebés también se les puede practicar la prueba de la alergia, para saber qué es lo que ha hecho que los síntomas afloren, pero será muy difícil poder tratar esta alergia, por el mismo motivo de los medicamentos.

Por otro lado, si el bebé es diagnosticado con una alergia, lo mejor que pueden hacer los padres es intentar que los síntomas no vuelvan a aparecer por la sustancia o producto y, en el caso que esto no sea completamente posible, los médicos podrán ofrecer algún tipo de medicamento para el bebé, con el que debemos tener sumo cuidado.


Los medicamentos, de cualquier tipo, en los bebés ofrecen una posibilidad más alta de presentar los efectos secundarios, por lo que los padres, además, tendremos la tarea de observar a diario al bebé, en busca de estas reacciones adversas de los medicamentos. En el caso de que se produjeran, será importante acudir lo más rápido posible a urgencias con el medicamento que se ha tomado, una lista de todos los medicamentos que toma (mejor si nos podemos llevar las cajas o los prospectos de cada uno de ellos) y el documento del médico de cabecera, en el que se diagnostica la alergia que el bebé sufre. Con toda esta documentación más los síntomas que presente el bebé, los médicos de urgencias podrán determinar la mejor manera de tratarlo y, de nuevo, el bebé deberá permanecer ingresado unos días en el hospital.

Si hay algún colectivo en el que las alergias representen, realmente un peligro para la vida desde los síntomas leves, este es el de los bebés. Las alergias, en función de la sensibilidad de cada persona, pueden pasar inadvertidas o pueden resultar un peligro para la propia vida; sin embargo, en el caso de los bebés, cualquier síntoma, ya sea leve o moderado, podrá evolucionar a grave, ya que el bebé no tiene las defensas necesarias para luchar contra esta alergia ni tiene opción a tener los medicamentos que tenemos los adultos. Por ello, lo mejor para los bebés, es la cura y precaución de sus padres siempre que esta sea posible y, en caso contrario, los tratamientos y la observación que este pueda tener de los médicos en un momento dado.

Tratamiento

Un remedio que se puede probar, siempre que lo comentemos con el médico es la homeopatía. La homeopatía está compuesta por un tipo de medicamentos, los cuales son naturales y no afectan a la salud del bebé. Por ello, si encontráramos uno de los medicamentos de la homeopatía que hiciera que la alergia del bebé mejorará, sería la mejor alternativa a los medicamentos tradicionales. Como ya hemos dicho en cada uno de los apartados de cada tipo de alergia, la alergia no es una enfermedad que se puede curar, sino que sólo podremos medicarnos para minimizar los síntomas que esta tiene sobre nosotros; en el caso de los bebés, es lo mismo. Estos medicamentos, homeopáticos o no, harán que los síntomas de esta alergia aparezcan menos o no aparezcan, pero esto no quiere decir que la alergia se haya curado, sino que esta sigue en nuestro cuerpo, pero los medicamentos evitan que nuestro organismo reaccione ante ella.

Por otro lado, si el bebé ha presentado síntomas graves o moderados casi graves, será normal que el médico nos ofrezca un medicamento de choque por si estos síntomas vuelven a aparecer. En este caso, los padres deberán aplicar de inmediato el medicamento al bebé para estabilizarlo y dirigirse de inmediato al hospital con urgencias más próximo que tengan. El bebé deberá permanecer en observación médica y con medicamentos durante unos días, hasta que los médicos que aseguren de que esta bien para poder continuar su vida fuera del hospital.

De todos los colectivos a los que pueden afectar las alergias, los bebés son uno de los más vulnerables y, además, los padres tienen la desventaja que el bebé no puede decirnos qué es lo que le sucede o cómo se encuentra, hecho que dificulta aún más la detección de estos síntomas. Es por ello, que los padres deben estar pendientes del bebé en todo lo que haga y con todo lo que aparezca en su cuerpo. Aunque el bebé esté bien y no llore, debemos saber que cuando aparezca algún tipo de marca en la piel que no es normal, que reaccione o actúe de manera extraña, tenga fiebre, etc., deberemos llevarlo al médico por su propia seguridad. Debemos recordar que muchos bebés presentan infecciones o fiebre y no lloran, sino que están jugando como si nada les pasará. Por ello, la observación y la intervención de los padres es de lo más importante.

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